Finalmente terminamos


El día que terminé el internado pensé mucho en lo que alguien me dijo. Tal vez iba a ser la última vez que iba a pisar un hospital como médico. En aquél momento no lo pensé mucho… seguí con la vida, llegué a ser médico general y sentía que algo me faltaba, era el estar en un hospital, se extraña tanto!! que hace buscar a los médicos generales, aquella tortura china por un lado y por el otro la aventura que es la residencia, la especialidad.

Trabajé en la Cruz Roja y ahí me enamoré de las urgencias… mi vida jamás volvería a ser igual. Hice el examen ENARM para urgencias y he aquí que después de tres años escribo esto… A punto de terminar la residencia y obtener el título de especialista

Lo logramos, hemos llegado al final del camino, un arduo camino de 3 años, en los que sufrimos, reímos, lloramos, nos cansamos de las guardias, pero como dicen, no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo aguante.

En estas fechas por toda la República Mexicana esta liberando una generación más de médicos especialistas de todas la especialidades y Mérida, Yucatán no podía ser la excepción, pero esta no es igual que todas, somos diferentes porque fuimos los primeros residentes de urgencias en llegar al Hospital Benito Juárez, somos los primeros urgenciologos en salir de ella, y como primera generación, con subes y bajas fuimos los conejitos de indias, los primeros de mejores generaciones que vienen detrás

Fueron tres años, guardias ABC, aprendizaje continuo con el mejor libro que cualquier médico puede tener, el paciente, de quien creo yo, fue quien aprendimos más, pero en estos 3 años tuvimos muchos maestros, porque el médico nunca deja de aprender y quien diga que lo sabe todo, sinceramente está en un grave error, de todos aprendimos, de algunos aprendimos a manejar urgencias, de otros aprendimos a ser mejores médicos, mejores personas y de uno que otro y otra aprendimos lo que no se debe de hacer como urgenciologo, como medico y como persona.

Pero después de tres años, cerrando el libro de la residencia, abrimos el libro de lo que sigue, las puertas al mundo real se han abierto y saldremos a ver que hay detrás de ellas, dejamos de ser residentes que siempre o casi siempre estuvimos al cuidado de un médico a estar de aquel lado ahora. Como dicen, el aprendizaje de un médico nunca termina.

Y agradezco a todos los que han hecho posible este sueño, a caminar este camino, a quienes me detuvieron cuando quise abandonar, a mis compañeros que mañana serán urgenciólogos que vivieron estos tres años las alegrías y tristezas con sus triunfos y derrotas, a mis R2 en quienes encontré unas buenas amigas, a mis R1 que aunque algunos me han de odiar aprendí enseñándoles lo poco o mucho que sé, a mis maestros que me toleraron y que tuvieron la paciencia por enseñarme, a los enfermeros y enfermeras que sin ellos no seríamos nada y a todos los que se cruzaron en mi camino estos tres años. Hoy se acaba por fin la residencia. El sueño que tuve un día, el milagro que pedía tanto, que siempre pensé imposible, se ha convertido en realidad gracias a Dios e inicia otro camino más, que seguro estará lleno de más sorpresas

Felicidades médicos residentes, ya somos urgenciologos

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