Se fue.

Como médicos nos enfrentamos día a día a la muerte, es nuestro trabajo. Y cuando perdemos la batalla, a veces, nos hacemos duros para no sentir el dolor. Considero a la muerte una compañera más en el trabajo, a veces gana ella, a veces nosotros. No podríamos llorar cada pérdida, nos volveríamos locos. 

Pero a veces, las pérdidas nos duelen, porque son de personas cercanas a nosotros, personas que en algún momento se sentaron a platicar con nosotros, nos abrazaron, nos saludaron, nos contaron sus sueños y sus metas, nos mandaron un mensaje, nos tomamos una foto con ellos. 

A veces la gente muere a una edad mayor, después de los 70´s. A veces se van antes. Y es ahí cuando duelen más esas partidas, aquellas que ni te esperas, aquellas que jamás pensaste llegar a sufrir. 

Hace ya 6 meses que se fue un chico que era como pocos, lo conocí en la residencia, fue mi interno, era menor que yo, nunca lo olvidaré, era el único con el que podía hablar de muchas otras cosas que no eran de medicina, tenía muchos sueños, fue un ser humano inteligente, bueno, divertido, que seguiré extrañando mucho. Hasta el momento creo que es la partida que más me ha dolido. Cuando regresé a Mérida lo vi, nos fuimos a tomar unas copas juntos, nos divertimos un rato. Cuando supe que se había ido no lo podía creer y hay veces que sigo sin poder creerlo. Es triste enterarse de un fallecimiento, pero el de él me dejó demasiado impresionada, nunca lo hubiera pensado, en un momento quise no creerlo, pero fue verdad. Se ha ido y a los que nos quedamos, solo nos queda seguirlo pensando y seguirlo extrañando. 

No sé si exista algún lugar a donde vayamos después de la muerte. Tal vez me gustaría pensar que sí, para pensar que cuando yo parta volveré a ver a los que se fueron antes que yo. 

¿Qué sería de México?

A veces me choca ir a trabajar, bueno, solo los sábados, cuando tengo que trabajar con gente que busca recovecos legales para no trabajar, respaldándose en su antigüedad y en la poca determinación de los jefes para hacer trabajar a la gente floja. Y desafortunadamente no soy la única que se encuentra con ese tipo de personas que “hacen como que trabajan”. En todos lados los hay. ¿Qué sería de México, si cada quien hiciera su trabajo como se debe?

Si los gobernantes hicieran bien su trabajo y no pasarán tiempo en el gobierno robando o dejando a las personas más ignorantes. Si los administradores en el gobierno o en las dependencias gubernamentales revisarán bien esos gastos, se darían cuenta de la corrupción, del tráfico de influencias, del lavado de dinero. Lo importante, no sería que se dieran cuenta, sino que hicieran algo para detener estos robos. Si los gobernantes hicieran leyes y reformas para hacer crecer a México y no para vender o privatizar su patrimonio.

Si cada quien hiciera su trabajo adecuadamente otro México sería. Pero mientras siga existiendo gente analfabeta sin ningún deseo de progreso, mientras sigan existiendo empleados y trabajadores que “hacen como que trabajan”, mientras sigan llegando gobiernos corruptos al poder, mientras que la gente siga vendiendo su voto o votando por un partido solo porque “tienen la camiseta puesta”, México no avanzará, al contrario, irá en retroceso y se llevará a toda esa gente que no quiere hacer su parte.