¿En dónde estudiar Alemán en México?

Desde hace tiempo estaba pensando en estudiar otro idioma que no fuera inglés y me he decidido a estudiar el alemán, un idioma no muy sencillo he de decir, nunca se me ha dado estudiar sola, autodidácta no soy y no imaginaba aprender un idioma tan complicado como el alemán yo sola, así que busqué varias opciones para estudiarlo.

Empecé con lo sencillo, aquí en la Ciudad de México están las grandes casas de estudio que tienen prácticamente escuelas propias de idiomas, las grandes y buenas universidades. Me dieron una buena referencia del IPN, de la cual hay varias sedes para estudiar el alemán y de la que me habían dado referencia no era la más cercana para mí. La otra referencia que me dieron fue la UAM Azcapotzalco, en donde me dijeron que se aprendía rápido y bien. Y por supuesto que estaba la UNAM, el CELE, en donde además de alemán enseñan muchos otros idiomas.

Finalmente por la recomendación específica que me hicieron para la UAM Azcapotzalco, me decidí por ella. Como alumna externa de la universidad lo primero que tuve que hacer es registrarme en su página de internet en un día y hora específicos, ahí iniciaron mis problemas pues me costó mucho trabajo preinscribirme, andaba fallando el sistema, se cayó la red, aunque al final si pude registrarme. En la página de la convocatoria dice que solo existen 7 lugares para externos en los cursos de alemán, lógicamente no supe si alguien más externo se inscribió. Solo te piden RFC, correo electrónico y teléfono. Como en todos lados hay dos opciones, inscribirte desde el primer curso o pagar un examen de colocación. Te dan una fecha para la inscripción en persona y para el pago del curso, siendo externa pagué 600 pesos. Te piden el INE, antes IFE y la hoja que imprimes cuando te registras por internet. Muy sencillo el trámite y ya solo restaba esperar a que inicien los cursos.

Mi experiencia en la UAM Azcapotzalco fue poca, pero he de decir que tuvo sus excelentes momentos. Mi grupo no era muy grande, creo que fui la única alumna externa en ese horario, hay mas horarios, pero el último creo que es a la 1 pm, son tres días a la semana de una hora y media. Aproximadamente éramos unos 10-11 alumnos, casi todos ellos estudiantes de licenciatura. La maestra desde el primer día nos leyó la cartilla, dijo que era muy estricta, que teníamos que estudiar, que si no sentían que fueran a aguantar el ritmo, mejor se cambiaran de grupo y que ella les ayudaba. Hubo quien sí se cambió. Al inicio si impone su presencia, pero en general es buena onda y la verdad muy buena. Creo que es donde más rápido he aprendido, pues te lleva a un buen ritmo. De todos los maestros que he tenido hasta ahora en alemán creo que ha sido la mejor. Te hace practicar la escritura desde el inicio, la memoria, la pronunciación. Si llegaba a faltar por alguna situación te avisaba y reponía la clase. La UAM tiene en total 9 niveles y según su página de internet llegas al nivel B1 y cada curso dura 11 semanas. 

Haciendo cuentas el curso en total iba a durar 99 semanas, más de dos años contando las vacaciones de la UAM, con nivel B1, yo esperaba contar con un mayor nivel en menos tiempo. Desde que hice mi registro en internet vi las deficiencias de la UAM, las clases lógicamente son dentro de la UAM y como casi todas las universidades públicas no tienen las mejores instalaciones. Yo no había estudiado nunca en la UAM y no sé como es la dinámica, pero al llegar estaban las bancas desordenadas, que por cierto eran muy incómodas. Algunas de las clases, casi la mayoría, las tomamos en El Centro de idiomas, y era donde estaban mejores las instalaciones con una computadora, una televisión como proyector, una grabadora para los audios y bancas más cómodas. El mayor problema para mí es que existió un paro de estudiantes cuando estaba como a tres cuartos del curso, a mí me interesaba aprender rápido el alemán y la verdad es que no tenía tiempo para andarlo perdiendo, pues fue casi un mes de paro y yo sin clases, sin deberla ni temerla. Y sinceramente no me agradó, pues yo había pagado y no se me hizo justo. Al principio mi opción fue clases particulares con la misma profesora pero nunca quedamos de acuerdo. Otra desventaja que le vi, es la falta de flexibilidad de horarios, todos los horarios son matutino y no hay vespertino y pues al final tampoco me convenía. Total que mejor busqué otras opciones.

Mandé algunos mails a otras escuelas, particulares en su mayoría, porque el IPN y la UNAM tienen sus fechas de convocatorias, había que esperar más tiempo y mientras decidí investigar en internet. Solo fui como a dos que la verdad no me parecieron adecuadas para aprender el alemán, en una de plano cero actitud de trato de cliente, como si estuvieras haciendo trámites para el gobierno, te daban ganas de disculparte de hacerles perder tu tiempo, principalmente por eso deseché esa escuela, además de que me dijeron que no había cursos en grupos, que no había gente que aprendiera el alemán, que las clases tenían que ser particulares y éstas salían carísimas. 

Otra opción que vi fue el Instituto Goethe, una institución de prestigio y con historia, no solamente en México, sino que a nivel mundial. Desde que ves el edificio te das cuenta de la diferencia de todas las demás escuelas públicas y privadas. Al llegar a pedir informes me tocó una señora muy amable, me dio las fechas de inscripciones, toda la información y todo muy bien. Al llegar el día de las inscripciones había muchísima gente, no sé porqué, tal vez es porque eran los cursos de verano que son express totalmente, son de 3 horas con descansos de 15 minutos, diarias por dos semanas. Únicamente en época de verano o creo que cuestan poco más de 12 000 pesos esos cursos tan intensivos. Después de esperar algunas horas logré inscribirme, en un momento pensé que no alcanzaría lugar, pero si alcancé.

La experiencia es totalmente diferente a todos los cursos de idiomas que he cursado. Además de estudiar en la UAM, también estudié hace muchos años en Harmon Hall, en donde únicamente tenían pizarrón, grabadora y sus libros. Estudié en la UNAM en el CELE de Ciudad Universitaria, aunque mi amor es grande por mi alma mater, en aquél tiempo, que fue hace como 8 años estaban sus instalaciones aún muy rústicas, no sé cómo están ahora, pero alguna de mis compañeras me dio buenas referencias sobre el aprendizaje de alemán, lo único malo que me comentó es que si no alcanzan los grupos el cupo mínimo, los cierran, y por eso ella estaba en el Instituto Goethe.

Las instalaciones son de primera, los cursos valen lo que pagas, por el curso extensivo de 3 meses-10 clases, una por semana de 3 horas con un descanso de 15 minutos, inicialmente pague 4,500 pesos, aunque van subiendo creo que cada año 500 pesos. Tienen un pizarrón interactivo, ahí puedes ver los libros en los que estas trabajando, los videos, los audios, puedes escribir en este pizarrón como uno normal. La verdad es que enamoran las instalaciones, de primer mundo. Los maestros te tienen la paciencia del mundo, si ven que te estás quedando atrás te apoyan, incluso vi que una maestra le dijo a alguien más que podía tomar clase en otro curso para reforzar el conocimiento. Te hacen dos exámenes y si pasas los dos, pasas el curso. En este caso cada nivel se divide en A1.1, A1.2, A1.3 y A1.4. Mientras más rápido quieras ir, menos cursos hay que hacer por cada nivel, pero más tienes que pagar, obviamente y más clases a la semana tienes. Además de que tienen menos vacaciones que las escuelas públicas, máximo 2 semanas en diciembre, lo cual me parece que apresura más el aprendizaje. Aparte de las aulas tiene su propia biblioteca súper cómoda en donde puedes tener préstamo a domicilio de los libros, la credencial, la última vez que supe es de 60 pesos, con tu comprobante de domicilio. Y tienen un servicio como de apoyo al aprendizaje personalizado, gratis, con ciertos horarios y fechas. Aún no he tomado ese servicio, así que no puedo hablar de él. 

El único detalle, que creo que es mínimo, es que tienen eventos culturales, me ha tocado que los hacen en el estacionamiento que está atrás de algunas aulas, prueban sonido y no te dejan escuchar claramente la clase, pero no es todo el tiempo, supongo que fue porque me tocó en época navideña. En general, realmente estoy contenta con el aprendizaje en el Instituto Goethe, si es caro, pero creo que vale la pena. En precios ronda a las demás escuelas particulares de alemán, pero en calidad casi estoy segura de que las supera. Y en general, si recomiendo bastante esta escuela para aprender el idioma alemán. 

Mi experiencia para sacar el pasaporte en México

Buen día a todos. En este post les voy a contar mi experiencia sobre el trámite en México del pasaporte.

Yo saqué mi pasaporte en la Ciudad de México, en la delegación de Miguel Hidalgo. Saqué mi cita por teléfono, la verdad, me pareció muy complicada la página de internet, creo que aún no se puede sacar cita por internet para el trámite del pasaporte. Por la zona en la que vivo, de acuerdo a la página de internet, me quedaba cerca Plaza Galerías de las Estrellas o la delegación Miguel Hidalgo, pero al llamar para sacar la cita me dijeron que no tenían disponible en Plaza Galerías de las Estrellas, así que tomé mi cita en la delegación Miguel Hidalgo.

Mi cita fue a las 8.00 am, yo llegué a las 7.45 am y ya había gente formada. Ya tienes que tener el pago del pasaporte en el banco y lo tienes que tener en la mano para entrar, te lo piden. 

Pasas a una zona de informes en donde te piden los documentos que necesitas para iniciar el trámite. En la página de internet te dicen que tienes que llevar una foto pasaporte, pero no me la pidieron. Lo que si me pidieron fue el acta de nacimiento original o copia certificada y el INE con su copia, no recuerdo haber visto en internet que tenías que llevar copia, pero te la piden. Te dan una solicitud para llenar tus datos: nombre, dirección, si es primera vez. 

Después de ahí te pasan a otro módulo en donde te recogen todos los documentos, ahí solo me preguntaron a donde iba a viajar y vuelves a esperar un rato.

Un rato después te pasan a otra ventanilla en donde te dan a firmar una solicitud con tus datos, ya en computadora, te toman foto, la foto que va impresa en el pasaporte, te toman todas las huellas y por lo que vi toman algo, supongo que foto de retina o algo así y otra vez te vuelven a mandar a esperar.

Ya al final te llaman para entregarte el pasaporte, firmas otra vez y listo.

Más o menos tardé una hora y media en todo el trámite, creo que en comparación de otros países es bastante eficiente el trámite, únicamente tienes que llevar todos los documentos en buen estado y completos en el momento en que pasas y listo. 

Por fin, ya está mi pasaporte en mis manos para comenzar a viajar 

La actitud del mexicano. 

El mexicano no camina por la banqueta, camina abajo de ella y como si estuviera caminando en la Alameda. 

El mexicano no usa las direccionales al manejar, si bien va saca una mano, si no, solo se avienta al otro carril. 

El mexicano en sus fiestas religiosas escucha banda a grandes volúmenes y se emborracha. 

El mexicano tira basura en la calle mientras camina, maneja o pasa por ella. 

El mexicano sabe que no puede hacer dos cosas a la vez, pero a veces fuma, maneja y usa el celular al mismo tiempo. 

El mexicano es feliz subiendo a sus hijos al auto, no le ponen cinturón de seguridad, ni los sientan en un asiento, pueden ir parados entre los dos asientos delanteros y si son pequeños los pueden llevar entre las piernas del conductor. 

El mexicano cuando viaja en motocicleta sube a su mujer y a uno o dos hijos en medio de ellos, sin casco, porque no se siente el mismo aire en el cabello. 

El mexicano no sabe para qué se usan las direccionales pues aunque alguien las use, creen que solo son foquitos que prenden y apagan como árboles de Navidad. 

El mexicano no usa las ciclovías en donde hay, le gusta la adrenalina y se mete enfrente de los autos y en sentido contrario. 

El mexicano cuando camina en las calles o las cruza va hablando por teléfono o va con los audífonos, todo esto a velocidad lenta, aunque no esté el semáforo a su favor. 

El mexicano no conoce la puntualidad, nunca llega a tiempo e incluso podría cancelarte un día o una hora antes una cita. 

El mexicano cruza las calles por donde se le pega la gana, no por los cruces peatonales, pasa y espera que los autos se detengan a su paso. Y si hay puentes peatonales pasa debajo de ellos y observa como los perros callejeros si pasan por los puentes y esperan el semáforo. 

El mexicano observa el semáforo y si ve la luz amarilla acelera para pasar. 

El mexicano cuando es policía y está en un crucero en vez de agilizar la vialidad, la entorpece. 

El mexicano que es policía suele asaltar y hacer secuestros express. Muchos dan más miedo que seguridad. 

El mexicano cuando es detenido por una patrulla suele pedir la atención ofreciendo una moderada cantidad monetaria. 

El mexicano puede no tener dinero para arreglar o comprar una casa, pero si tiene una hija le hace una gran fiesta de 15 años con el dinero que no tiene. 

El mexicano que conduce cualquier transporte público es un peligro al volante. 

El mexicano dice que hace como que trabaja porque los patrones hacen como que les pagan. 

El mexicano puede amar a su madre, pero si está enojado puede lanzar mentadas a otros. Y algunas veces incluso puede abandonarla en momentos dificiles, como en un hospital.

El mexicano tiene amigos imaginarios a los cuales les reza y espera que por arte de magia se le aparezca un trabajo o se le resuelva un problema. 

El mexicano se siente en la luna cuando maneja por todos los baches que están en todas y cada una de las vialidades que parecen cráteres. 

El mexicano hace todo más complicado para los demás si hay una forma de hacerlo fácil para él. 

El mexicano se lleva mejor con su familia cuando hay defunciones, mientras es un caos familiar lleno de discusiones. 

El mexicano quiere estar cerca de otra persona en sus últimas horas de vida por qué no lo estuvieron en toda su vida. 

El mexicano puede abandonar a cualquiera, desde sus perros, mascotas, hijos, esposas y hasta madres. 

El mexicano publica todo lo que hace en el Facebook, hasta fotos en el baño publica. 

El mexicano cuando es alcohólico puede jurarle a sus amigos imaginarios que no tomará por algún tiempo y lo hace, pero cuando termina ese tiempo se bebe lo que dejó de tomarse. Y cuando un médico le dice que tiene que dejar de beber porque está en riesgo su vida, no lo hace. 

El mexicano puede creer en amigos imaginarios o en chochos que no hacen nada o en productos milagro que no sirven para nada y aún así pagar grandes cantidades para conseguirlos. 

El mexicano espera que alguien más le resuelva sus problemas en los que solito se metió.

El mexicano rara vez lee, no se entera de lo que pasa en su país, a veces, cuando llega a ser presidente no puede ni nombrar tres libros. El único libro que todos los mexicanos conocen aunque no lo hayan leído es la Biblia. 

El mexicano ama las telenovelas baratas y sueña con la vida que tienen sus protagonistas pobres que se vuelven ricos. Aunque no hayan estudiado y todo lo quieran como si fuera un milagro. 

El mexicano no ve si puede o no puede mantener decentemente a sus hijos, solo los tiene como conejo, porque dice su religión que está prohibido usar métodos anticonceptivos y aceptarán los hijos que sus amigos imaginarios les manden. 

El mexicano ama pero también teme a sus amigos imaginarios. Dicen que son amados por ellos pero si se portan indebidamente serán fuertemente castigados. 

El mexicano cree que todos sus infortunios son causados por alguien más y si no hay a quien echarle la culpa se la echan a sus amigos imaginarios. 

El mexicano se interesa más en las vidas de extraños que salen en la tele como actores y actrices que en la vida política de su país. 

El mexicano sale a las calles en masa cuando se trata de fiestas para sus amigos imaginarios, pero cuando se necesita su presencia en las calles por el mal gobierno se queja de los que sí salen a defender su país. 

Por esto y mucho más, sino fuera mexicana, tal vez odiaría a los mexicanos. Aunque por esto odio a algunos mexicanos, porque afortunadamente no todos los mexicanos somos así. 

Otro 12 de diciembre más

Como cada año miles de mexicanos salieron a las calles, pero no fue por el alza del dólar, la caída del peso, que solo hayan aumentado 7 pesos el salario mínimo, la corrupción, ni nada que afecte realmente a la población mexicana. Salieron para ir a celebrar el día de la virgen de Guadalupe. Salieron de diversos lugares a la redonda del Distrito Federal hacia la basílica de Guadalupe, unos caminando, otros en bicicleta, en motocicleta o en autobuses. 

No soy católica, ni religiosa, así que creo firmemente que la virgen de Guadalupe es un invento de los españoles, que modificaron el nombre de Tonantzin para conquistar a los indígenas mexicanos, que muchos fueron asesinados por no aceptar su creencia y así, al día de hoy, el 12 de diciembre se hace una gran fiesta en su honor con todo y juegos pirotécnicos, de los cuales sigo sin entender su relación con la fiesta pagana. 

Detrás de los miles de peregrinos quedan muchos kilos de basura, hay muchas fuentes que dicen que también dejan detrás a sus perros que fielmente los siguen, cuidando de su camino. Algunos dicen que hacen esa larga caminata para agradecerle algo, para pedirle algo, con humildad “se supone”, por que la realidad es que no se nota, ya que tienen cero educación vial, en algunos kilómetros de su camino vi a algunos peregrinos con niños pequeños en carriolas a pleno rayo del sol y ni que decir de su educación cívica, claro está que no todos lo hacen, nunca es bueno generalizar.

Yo creo que el día que el pueblo mexicano deje de enajenarse con la religión, con la televisión abierta y empiece a cultivarse leyendo, viendo noticias en buenas fuentes e interesándose en su entorno, el gobierno va a dejar de robar el patrimonio, va a dejar de venderlo o va a dejar de abusar del pueblo. El día en que el pueblo mexicano salga en masa a las calles por las injusticias del gobierno y no para quitar derechos a otras personas como en la marcha pro familia, ese día, México va a ser la potencia que debería de ser. Pero mientras que siga creyéndole a Lopéz Dóriga, viendo a Laura Bozzo y la Rosa de Guadalupe, votando por el candidato “guapo” México no cambiará. 

Esta es mi opinión y no espero que nadie más la comparta, si no estás de acuerdo, solo no ofendas, que yo no lo he hecho. 

¿Independencia de México?

Hoy es 15 de septiembre, el día en el que se da el Grito de Independencia en todo México y en muchos lugares extranjeros; y hoy la Presidencia de la República ya tiene a sus respectivos acarreados que intentarán gritar #VivaMéxico sobre el #RenunciaYa hacia Peña Nieto, quien tal vez es el Presidente de México más odiado, quizá incluso de todas las épocas, tal vez superando a Díaz Ordaz por el poder de las redes sociales de hoy en día.

Tristemente para el caso de Peña Nieto hoy nos enteramos de todas las cosas que él no quisiera que el pueblo se enterase, como sus casas blancas, sus departamentos en Miami, en fin, su tráfico de influencias cotidiano. Después de dos sexenios fuera del gobierno priista, aparece este Presidente, que hasta en duda tiene su licenciatura, que dejó escapar por segunda vez al capo más importante del narcotráfico mexicano. Sexenio en el que el dólar ha llegado a niveles exorbitantes y en la televisión abierta siguen diciendo que no nos afecta. Y su gran error, o por lo menos el que espero que todo el mundo recuerde, el invitar a Trump a México, permitiéndole obtener material gratuito y fácil para burlarse una vez más de los mexicanos en su propia casa.

Hoy es el Grito de Independencia en México y habrá muchos acarreados, siempre me he preguntando, ¿Cuánto cuesta la dignidad para venderla de esa forma? Ir a gritar apoyo para un gobierno a quien solo le interesa que haya gente, a quienes no les interesa si el pueblo mexicano progresa o no. No imagino universitarios o gente de nivel socioeconómico alto o alto medio vendiéndose para estas tretas gubernamentales. Creo que la gente necesita tener cierto nivel de ignorancia, no necesariamente educativa, sino mental, porque puedes tener una licenciatura, una maestría o un doctorado y ser de las personas que me he encontrado, de las que votan por el PRI “porque la familia es priísta”. Aunque ciertamente sigue existiendo muchísima gente que ni leer sabe y pues no hay que decir que informada no está.

Lo único bueno que vi el día de hoy fue la marcha #RenunciaYa, una marcha en contra del gobierno priísta de Peña Nieto, dado que ha demostrado con creces su gran ineptitud para gobernar decentemente a México o su gran astucia para vender a México, como lo quieran ver. Apoyo la marcha, apoyo la moción a que renuncie el actual presidente, pero sé que realmente no pasará nada, terminará su sexenio, yo espero que con todo el pueblo mexicano en contra de él y de toda su familia, intentando imponer al próximo presidente de su mismo gobierno y la única esperanza que me queda es que ese pueblo que se vende hoy por unos pesos para ir a apoyar a Peña Nieto no apoye al candidato priísta en la próxima elección para presidente. Pues si queda elegido otro nuevo gobierno priísta, por lo menos yo, habré perdido la esperanza en el pueblo mexicano. 

¿Realmente celebramos la Independencia de México? Si, salimos del yugo del gobierno español que tenía en México una colonia más, pero ahora, el yugo es diferente, es nuestro propio gobierno y por más que gritemos #VivaMéxico, no nos liberaremos de él hasta el final del sexenio.

Irreversiblemente decepcionada

Mientras más conozco la realidad de México, más me encuentro decepcionada de este país. Aquí nací, aquí he estudiado, aquí me he criado, aquí vive casi toda mi familia y ahora la situación de México me incita a querer emigrar a cualquier país. 

Ayer supe de una noticia lamentable, habían asesinado a un padre de familia que viajaba con ella de vacaciones, con todo y sus mascotas. Yo siempre he dicho que viendo las redes sociales de todo se entera uno. Sin embargo, esta nota la dieron por radio, la busque sin éxito en el Twitter y qué decir de Facebook. Las redes sociales estaban más preocupadas por otras notas. Lo más lamentable es que notas basura como las Ladys y Lords de México arrasan en las redes sociales y otras notas no. 

México se caracteriza por gente desinformada y lo peor no es que falte información, sino que no les interesa informarse, o peor, cuando se enteran de algo, simplemente no les importa. Alguna vez mencioné frente a otras personas el atentado a Niza, y lo que obtuve como respuesta fue silencio, no les importó a las personas que me rodeaban. 

Así como no les importa a mucha gente lo que pasa en otros países, hay gente que no se preocupa por lo que pasa en su propio país. Peña Nieto vendió PEMEX (simplificando la reforma energética), lo quebraron y ahora va en declive y a pocos les importó, tal vez porque pensaron que no les afectaría, gran error. La reforma energética se hizo, aunque fuera anticonstitucional y traición a la patria. 

Ahora sigue la salud. Hay miles que se quejan de los servicios de salud públicos, pero no tienen los recursos para un servicio privado, un seguro de gastos mayores está en más o menos 10,000 pesos. Lo que se propone es que se subroguen servicios y recursos entre las distintas instituciones, unificando sus precios. Ahora díganme el momento en el que el gobierno se ha caracterizado por pagar el mejor precio, el momento en el que no ha existido tráfico de influencias en México para pagarle más al compadre, al amigo o para obtener grandes casas a cambio de contratos millonarios. Han reducido ya el presupuesto para la salud y pagando lo que se planea habrá menos salud para menos mexicanos. Pero lo peor no es eso, sino que lo peor es que la gente no dice nada. Otra reforma anticonstitucional saldrá y la gente no dirá nada. Y seguramente se seguirán quejando del eslabón más débil de la cadena, que somos los médicos, que atendemos con lo poco o mucho que tenemos, atendiendo hasta 20 pacientes por turno. 

Estoy franca e irreversiblemente decepcionada de mi país, del gobierno a quien ya pocos creen, porque creer en él es sinónimo de ignorancia pura, de la gente a quien no le importa salir adelante, que no le importa informarse, que no le importa aprender a leer y escribir, que no le interesa educarse, que no le importa tirar basura en la calle aunque mañana tenga su casa inundada por las coladeras tapadas, que no le importa cuidar su cuerpo porque Dios dirá, que ve más la Rosa de Guadalupe anhelando uno de esos milagros que hacer las cosas por sí mismos, que ven a Laura Bozzo en vez de leer un libro. Estoy decepcionada que digan que a pesar de la situación que vivimos México es considerado uno de los países más “felices” del mundo, pues creo que debería de ser uno de los más indignados y al borde del golpe de estado. 

México podría ser mejor pero por su gente nunca lo será. Ojalá que un día salga de aquí. 

¿Qué sería de México?

A veces me choca ir a trabajar, bueno, solo los sábados, cuando tengo que trabajar con gente que busca recovecos legales para no trabajar, respaldándose en su antigüedad y en la poca determinación de los jefes para hacer trabajar a la gente floja. Y desafortunadamente no soy la única que se encuentra con ese tipo de personas que “hacen como que trabajan”. En todos lados los hay. ¿Qué sería de México, si cada quien hiciera su trabajo como se debe?

Si los gobernantes hicieran bien su trabajo y no pasarán tiempo en el gobierno robando o dejando a las personas más ignorantes. Si los administradores en el gobierno o en las dependencias gubernamentales revisarán bien esos gastos, se darían cuenta de la corrupción, del tráfico de influencias, del lavado de dinero. Lo importante, no sería que se dieran cuenta, sino que hicieran algo para detener estos robos. Si los gobernantes hicieran leyes y reformas para hacer crecer a México y no para vender o privatizar su patrimonio.

Si cada quien hiciera su trabajo adecuadamente otro México sería. Pero mientras siga existiendo gente analfabeta sin ningún deseo de progreso, mientras sigan existiendo empleados y trabajadores que “hacen como que trabajan”, mientras sigan llegando gobiernos corruptos al poder, mientras que la gente siga vendiendo su voto o votando por un partido solo porque “tienen la camiseta puesta”, México no avanzará, al contrario, irá en retroceso y se llevará a toda esa gente que no quiere hacer su parte.